
DEL VACÍO
Sin la luz, la materia está incompleta,
estructuras en sombras siderales,
moléculas sin almas ancestrales
extraídas del cálido planeta.
Fugaz la vida como fiel cometa
absorbida por planos celestiales.
Son historias de mundos fantasmales,
misterios de la muerte siempre quieta.
Sólo en sueños los átomos se tocan
para crear los fantasmas del pasado,
ilusiones de luz sobre la nada.
Insondables vacíos nos evocan
los deseos de un sentir incontrolado,
suspiros de una diosa inmaculada.

LA FUENTE DEL DESEO
me invitan a pasear por su ladera
para saciar la sed de mi ceguera,
fuente del Hipocrene, aguas profusas.
De milagrosas lágrimas confusas
ilusiones de amor en primavera
cual sueño de una ninfa por bandera
que nos colma de amores sin excusas.
Se llenaron las ánforas de perlas
y ondulados cristales, cual corriente
de la vida y visiones sobre el alma.
Blancos mares de humildes madreperlas,
genuinos versos del amor naciente
de lírico sentir sobre la calma.
VIVIR EN EL ENGAÑO
Reina la paz y sueña el universo,
afanes de sentir cada latido
de nuestro noble corazón herido
configurando el sentimiento adverso.
Creyendo ser feliz por Dios converso
y grata plenitud de amor fingido,
concibo a la conciencia en un gemido
como el poema que habita un solo verso.
Venablo que al cruzar el vacuo espacio
atraviesa la senda de la muerte,
preludio de una vida cual prefacio.
Que es mucho el infinito como suerte.
Verde prado, vivir en un palacio,
que Dios te hizo para no perderte.
DE LA FIEL BELISA
No perturbes la paz del inocente
y deja al viento dormir con su risa.
Vivaz es el amor, débil la brisa
que acaricia las aguas de la fuente.
Morados lirios donde mansamente,
puso sus labios nuestra fiel “Belisa”,
dotada de lacónica sonrisa
bajo la tenue luz del sol naciente.
Las musas nos regalan sus pasiones,
de esmeraldas, rubíes y diamantes
entre fecundos sueños de ilusiones.
Fecunda dualidad de los amantes,
almas puras, sin más limitaciones,
que las de creerse seres arrogantes.

ATADO AL TIEMPO
Del rítmico reloj acompasado
semejante el tictac de los latidos,
acorde con los tiempos transcurridos
con la muerte como único legado.
Memoria de un recuerdo incontrolado,
instantes de presentes consumidos,
silencio convesando entre sonidos
de seres que confunden lo sagrado.
Del alma enamorada triste amante,
fiel imagen de etérea levedad
que sueña ante los sueños del instante.
Se aleja el sol en plena libertad,
sumido queda el viento y como ausente,
girando va la tierra en soledad.
FANTASÍA O ILUSIÓN
Sobre los negros cielos, luz de plata.
Relámpagos que alumbran la bahía,
naciendo entre temblores, nuevo día
sobre un espejos de sal y hojalata.
Entre sombras, la máscara escarlata
se aleja con su fiel melancolía,
entre nubes de limpia fantasía
nacida de lluviosa serenata.
Sobre vientos, aromas del membrillo
entre bellas y henchidas amapolas,
sublime el corazón y su hermosura.
En la noche se ignora el amarillo
reflejos de la luz sobre las olas.
vacía está la muerte siempre oscura.

MELANCOLÍA
como anhelos del sueño y la mentira,
un relámpago sin luz que aún suspira,
cual nostálgica diosa de lo arcano.
Dormida está la luna sobre el llano.
Nimbada en su silencio, sólo aspira,
a ese aire melodioso de la lira
cual etérea sonrisa de otro plano.
El triste otoño en manos de los vientos,
umbrío y rumoroso a la hoja dora,
que en vuelo diligente y mil lamentos
se funde en fuerte abrazo con la aurora,
marchitos ya sus ojos cenicientos,
flor de alborada que a la noche llora.

MI VIEJA DAMISELA
bajo el mirar del cielo como espejo,
perfil es, de un pasado ya bermejo,
recuerdos que el espíritu congela.
La nostalgia su gloria me desvela
y arranca mi tristeza, ya de viejo.
De mi alma en soledad, el fiel cortejo,
se aleja de mi vieja damisela.
Sobre el silencio hay horas misteriosas
que murmuran sobre el polvo del camino
ante una fuente, seca de amargura.
Las flores del alba, las más hermosas,
nacieron de una lluvia sin destino,
paraíso del amor y la ventura.
INOCENCIA
emerge el canto de los dulces mares,
pura esencia elevada a los altares,
y puro su destello de azucena.
c
Esencia de rocío, blanda arena,
de donde nacen los blancos azahares,
entre amores, suspiros y cantares,
que la tierra parece una verbena.
bajo un cielo de luces coronado.
Sereno el río envuelto en mil colores
sin tregua va regando el fértil prado.
De la era, los trigos y sus rigores
y de amarilla espiga, el oro alado.

DE LA BÚSQUEDA
Atado a la ilusión de los sentidos
ciego el hombre a su suerte se encomienda,
atravesando la intrincada senda
de dichas y pecados atrevidos.
Humanos en escombros convertidos,
buscadores de gloria, pan y hacienda,
surtidores de amores como ofrenda
para ser los eternos elegidos.
Sentirse amada estando enamorada,
soñados sueños, cándida inocencia,
efectos de la muerte acelerada.
Técnicas a las que llamamos ciencia,
subterfugios de un alma imaginada
del dios petrificado en la conciencia.

EL ALMA
tras los sueños de su pasado inquieto,
atada vive a un mísero esqueleto
cual sombra vacilante que delira.
Dolido corazón del que suspira,
recuerdos de una vida sin respeto
cuya existencia misma es un secreto,
fuente de luz a la que el alma aspira.
Hechizo del amor sobre la cuna,
preludio de sentir tanta grandeza
cual espíritu ajeno a la fortuna.
Busca el alma un estado de pureza,
dulce manjar en su veraz ayuna
tras la ruin majestad de su pobreza.

DE LO ETÉREO
Abismos de la mágica materia
sobre el vasto universo que atesora
la locura del ver que me enamora,
cumbre de luz, candente periferia.
Fluye la sangre por la gruesa arteria
para vestir de púrpura a la aurora
y sueña con el alba la señora
para mostrar del hombre su miseria.
De los sueños, armónicos destellos,
difusa su infinita vaguedad,
dorada imagen de finos cabellos.
Yerto espacio de paz y levedad
ni la luz penetró su oscuridad.

DE LA TRISTE AGONÍA
Ronca el aire entre sueños de agonía,
espectro del silencio en soledad.
Buscando va la vida su verdad
tras la acechanza de la muerte fría.
Luchando está la noche con el día,
principio de la eterna oscuridad.
Se aleja el tiempo y en su fugacidad
la muerte se transforma en armonía.
Los cantos son rumores de cascadas,
vestigios de un edén imaginado
y cenizas de viejas alboradas.
Los soles del efímero pasado
aún coronan mis sienes ya cansadas,
triste influjo del cielo inacabado.
EL MONJE ALTIVO
En el mítico bosque, suspendido,
el mágico suspiro candoroso
transforma bajo un mutis milagroso
el rostro gris de un monje arrepentido.
Candente corazón enardecido
que sueña como amante religioso.
Sombra falaz, guerrero belicoso
que solo sirve a Jesucristo herido.
Latidos que se funden con su llanto
orando con la voz del sentimiento
en la oscura prisión de su quebranto.
En la noche de oscuro sufrimiento,
en las híbridas horas del espanto
florece la visión del pensamiento.
LEJOS DE MÍ
Si los sueños embargan mi reposo
bajo la fatua luz del pensamiento,
¿Cuál será mi dolor y sentimiento
postrado ante un cristo milagroso?
Si todo lo que pienso es lujurioso
y me amarga el sabor de mi alimento,
la sombra del pasado es un tormento
tallada en un recuerdo misterioso.
Ilusión perdurable de lo incierto,
luciérnaga en la noche misteriosa
que ilumina el azul de mi desierto.
La materia grotesca y milagrosa
habita en un estado impuro y yerto,
donde cansada el alma, al fin reposa.
MATERIA Y VIDA
Fino cristal de limpia transparencia
que deja traspasar la imagen pura,
moléculas que asumen su estructura,
retórica mirada de la ciencia.
Pletórica es la luz en su inocencia
como elocuente el agua que murmura,
romántico el amor en su ternura,
libertad de una fe sin existencia.
Sublimada materia de los cuerpos
cual influjo de vida al que se ajusta,
mas el yugo del tiempo la deforma.
Audaces e indomables anticuerpos
frente a la fiel bacteria siempre adusta
que todo cuanto toca lo transforma.

SOY UNA SOMBRA
Intriga, pesadumbre, amargos celos,
ley del pequeño, ley del poderoso,
incrédula virtud del ingenioso,
oculta soledad de negros velos.
Hay espíritus fantasmas sin desvelos
de dúctil pensamiento religioso,
ingenua la pasión del vanidoso
al creerse el elegido de los cielos.
Soy la garra de la muerte elegida
nacida de los sueños apartados,
soy la carne, soy la ilusión perdida,
la sombra de los muertos olvidados
y soy, como una estrella consumida
perdida por los mundos desolados.
¡OH DIOS!
Asumo la tragedia de mi vida
por el doble sentido que me embarga,
vislumbre de un pasado que se alarga
en la frágil memoria consumida.
Hostigada conciencia dividida,
delirios de un rencor que nos amarga
y nos hace sentir la vieja carga,
sollozos en la noche enloquecida.
Tempestuosa galerna de mi suerte
que amedrentó mi corazón dormido,
oscuro medallón el de la muerte
y sosegado el sueño del olvido
¡OH Dios!, ¿cómo sentirte sin temerte
si tu poder me tiene dividido? 
LA NIÑEZ
Cantares sobre el mágico horizonte,
suspiros voladores sobre el viento,
ardiente corazón de amor sediento,
de mi niñez, el coronado monte.
Desde el pasado azul, muge el bisonte
cruzando la pradera a paso lento,
de alma feliz y sosegado aliento,
de crines prodigiosas, mastodonte.
De mi otro tiempo, pura luz plateada,
bella, la débil flor entre tormentas,
fuente de donde emanan los amores.
Blanda infancia de lírica balada
de lejanos recuerdos que alimentas
para calmar del mundo sus clamores.
LA LUZ DEL SOL
Vierte sobre el espacio sus racimos
el bello sol, que desde el cielo ardiente,
nos muestra con su amor sobresaliente
esa gracia que todos compartimos.
Son susurros de sueños que vivimos
a la luz del ocaso permanente,
que con soberbia pluma decadente
la gloria, con la muerte combatimos.
La sombra de la tarde al sol arropa
y huyendo la belleza por el llano
sobre la grupa del amor galopa,
mas postrada a los pies del soberano,
el pensamiento, mudo como tropa,
entra en la noche del lebrel humano.

GRIS LA VIDA DEL HOMBRE
La mañana es tan gris como la tarde
y gris es el amor entre las cañas.
También son grises las altas montañas
y siempre gris, el alma de un cobarde.
Gris la ceniza de la leña que arde,
gris el fuego que abraza las entrañas,
vileza de una vida entre cizañas…
Mas todo ha de cambiar en un alarde.
Luz que ilumina la transida senda
donde sueñan los plácidos sentidos
y vierte su fulgor sobre la noche,
cual canto que suscita una leyenda.
¡OH, qué gris vendaval de sueños idos
ante la gris mirada de un fantoche!

SOSIEGO
Del mágico sentido de la vida
el cálido perfume de las flores;
de los ojos, dos hondos miradores
por donde el alma busca una salida.
Bella la luna bajo el sol dormida.
De los sueños emanan los amores,
hechizo de celestes resplandores,
de los dioses, la gloria prometida.
De la alquimia, materia y corazón
a ritmo del inquieto despertar
que emana de la fuente del cerebro:
hechizo de la mente y la razón,
con ritos del eterno meditar
tras los versos el plácido requiebro.

LA ESENCIA
En el escaparate de la vida
se muestran los enseres añorados,
mas los ojos que miran engañados,
sólo buscan la imagen conocida.
Agoniza la tarde malherida
sobre los altos nublos encarnados,
mientras los soles huyen desangrados
por el inmenso espacio sin medida.
Por la brumosa esencia del presente
camina murmurante la inocencia,
sumisa ante la calma que atesora.
Tras el sueño, el silencio concluyente,
atado tiene al hombre en su apariencia
tras la mística luz que lo devora.

DE LA VIDA Y LA MUERTE
De la flor de azahar la blanca luna,
de agonizante invierno el verde prado,
soñando con el fruto está el arado,
sobre el ardiente hogar, pasión de cuna.
Del rocío es la perla y la fortuna
en la penumbra del jardín sagrado.
La vida, ni es un vicio ni un legado:
es, un reto a la muerte inoportuna.
El vivir es sentir sin los sentidos
el fruto del amor en primavera,
ante de los temibles alaridos.
Queda el alma en la carne prisionera
dormida entre los sueños mal vividos
y del tiempo, la oscura calavera.

DE LA COMPOSICIÓN POÉTICA
Con la tilde en la justa y fiel palabra
el álgido sonido se subleva,
del romance, el callado amor me lleva,
del silencio, la rima abracadabra.
El verbo es una acción que descalabra,
con la endecha el sentir se me renueva
y la técnica al poeta pone a prueba,
idilios que mi sentimiento labra.
Del soneto, la paz y la concordia,
del pareado, el cuarteto y la octavilla
nace una luz de fruto y de concordia.
La lira, imparisílaba que brilla
y la epopeya en su misericordia,
disuelven nuestra triste pesadilla.

LA MUERTE
En su lecho reposa agonizante
la sombra de una vida que se invierte,
vano sentir en manos de la suerte,
misterio para un alma murmurante.
De mirada profunda, fulminante
y aterradora, que en horror convierte,
el gélido murmullo de la muerte
tras el último aliento del instante.
De oscura transparencia es la señora,
de asombro la mirada del que muere
ante el vago murmullo del que llora
tras la muerte que todo lo digiere.
Hay un ocaso que sueña con la aurora
tras la oración del santo miserere.
DE MIS PERSONAJES
Dormidos caen los versos del cerebro
en espera de ser reconocidos,
tras el cortex aguardan resentidos
los ilustres caprichos de un requiebro.
Hilos de oro que con amor enhebro,
personajes que lloran ateridos
expuestos con sus nombres y apellidos
bajo la honrada gloria que celebro.
Una profunda herida en mi cabeza
es notoria y por todos conocida,
carencia del lenguaje en su grandeza.
Es la muerte al acecho de la vida,
cual milagro de efímera belleza
con mis hijos huyendo por mi herida.

LA LLUVIA
Soñando por la bruma me detuve
ante la oscura estampa del cerebro.
Con hilos de pasión, la sombra enhebro
dormido en el silencio que mantuve.
Lluvias de fuego, llanto que sostuve,
tempestades de besos que celebro,
belleza de unos ojos, fiel requiebro,
respirando el mismo aire que retuve.
Las tierras de la zona están caladas,
las huertas y los pueblos inundados,
pura la lluvia de la vida eterna.
Noche de luminosas pinceladas,
delirios de los nuevos postulados,
viejos sueños de nuestra infancia tierna.

DE MAYO AL ESTÍO
Sobre el cálido azul del verde Mayo
los vientos acarician a la diosa,
volátil flor audaz y misteriosa
que apunta al cielo sobre altivo tallo.
La luz del alba mira de soslayo
y sus colores visten a la rosa,
de puros pétalos sedosos, mimosa,
cual oro fino del ardiente rayo.
Mis sueños son los sueños del olvido,
como cantos de lluvia sobre el valle,
viajeros de la noche en el olvido.
Bajo la luz del tiempo está mi calle,
estío de un silencio entristecido
a la sombra del último detalle.

VIVIR LA VIDA
Feliz la vida, grata soledad
que carga de energía cuerpo y mente,
que ajena al sentimiento que se siente
vuelve el alma a su etérea levedad.
Que más vale vivir con humildad
que creerse noble, puro y transparente,
bien lejos del candor del inocente
sin tener por sí mismo caridad.
Temblores de agonía ante la gloria
de no morir al tiempo consagrado
ni confundir la paz desde la euforia.
Espíritu feliz y liberado,
que vida y espíritu son bien notoria
con la suerte de un sueño inaca

DE LA MUERTE EN REPOSO
Eres sombra en la noche oscurecida,
espíritu satánico en penumbra,
incorpórea visión que me deslumbra,
diabólico poder, cruel y homicida.
Entraste por el túnel de mi vida,
por esa débil luz que me vislumbra
y ocupaste del sueño que me alumbra
la senda de una gloria escarnecida.
Desde el otro lugar de la existencia,
la muerte está muy lejos de la nada
con el alma ocupando otra conciencia.
De la perdida ruta imaginada,
la sombra de otro tiempo en penitencia
de eterna soledad jamás pensada.

LA SOLEDAD
El rostro inquieto aún sigue dormido
sobre un lecho de escueta oscuridad,
agonizante luz de la verdad,
candilejas de amor en el olvido.
Brota en la noche el eco embravecido
cual melódica voz de eternidad,
tras las estrellas, paz y soledad
en místico universo convertido.
Impresionante el valle al caer la tarde
entre murmullos que en el aire se dilatan
de un fuego que devora, el sentir que arde,
y miles de pasiones se desatan.
Humano es el fracaso de un cobarde
y falsos los amores que nos atan.

LA MUERTE EN EL ESTÍO
Rendido caigo al sueño de la vida,
la sombra vespertina me despierta,
dormido estoy tras la cerrada puerta,
brotando está la sangre por mi herida.
Fugaz la aurora en sombra convertida
huyendo a la mañana siempre alerta,
cual vano sortilegio, luz incierta.
De esmeralda es el alba indefinida.
Pronto, la línea gris de la montaña,
se fundirá con el radiante cielo,
cumbre de donde se divisa el río.
Negra la muerte afila su guadaña
blandiendo al viento su valor y celo,
para cegar con ella en el estío.